San Joaquín será sede del primer Hospital Clínico Público Veterinario Regional de la Región Metropolitana, un proyecto impulsado por el Gobierno de Santiago y aprobado por el Consejo Regional (CORE), que busca acercar la atención veterinaria de mediana y alta complejidad a las familias que actualmente tienen mayores dificultades para asumir sus costos.
Durante septiembre de 2026 se produjo un avance significativo para la atención veterinaria pública en la Región Metropolitana. El Consejo Regional Metropolitano aprobó una inversión de $5.449 millones para la construcción del que será el primer Hospital Clínico Público Veterinario Regional, proyecto que estará ubicado en la comuna de San Joaquín.
Posteriormente, el 27 de septiembre, el gobernador de Santiago, Claudio Orrego, y el alcalde de San Joaquín, Cristóbal Labra, firmaron el convenio que permite avanzar en la materialización de la iniciativa.

¿Por qué es importante este proyecto?
En Chile, la atención veterinaria de mayor complejidad puede representar un costo difícil de asumir para muchas familias. Una cirugía, una hospitalización, un tratamiento prolongado o determinados exámenes diagnósticos pueden significar gastos que terminan convirtiéndose en una barrera para acceder a la atención que necesita un animal.
El nuevo hospital pretende abordar precisamente esa realidad.
La idea no es reemplazar las clínicas veterinarias municipales existentes, sino complementar la atención primaria con prestaciones especializadas de mediana y alta complejidad.
De acuerdo con el Gobierno de Santiago, el establecimiento estará destinado principalmente a perros y gatos y funcionará articuladamente con la red veterinaria municipal.
Un hospital especializado en San Joaquín
El recinto se construirá en un terreno aportado por la Municipalidad de San Joaquín y tendrá una superficie aproximada de 1.452 metros cuadrados, distribuidos en tres pisos y una terraza.
El proyecto contempla una infraestructura considerablemente más compleja que la habitual en los servicios veterinarios municipales.
Entre sus instalaciones se consideran:
- 6 box de consulta.
- 2 salas de procedimientos.
- 2 pabellones quirúrgicos equipados.
- Áreas de preparación y recuperación de cirugías.
- Hospitalización diferenciada para perros y gatos.
- Sectores para pacientes infecciosos y no infecciosos.
- Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Veterinaria.
- Laboratorio clínico.
- Unidad de imagenología para radiografías y ecografías.
Esta infraestructura permitirá abordar situaciones que habitualmente requieren derivación hacia clínicas privadas o centros especializados.
¿Qué tipo de enfermedades y procedimientos podrá atender?
Entre los casos considerados por el proyecto se encuentran fracturas y traumatismos, tumores operables, obstrucciones urinarias, enfermedades respiratorias complejas, patologías cardíacas y endocrinas, insuficiencia renal, piometras, hernias y cirugías traumatológicas, entre otras prestaciones.
Esto resulta particularmente relevante en situaciones de urgencia o enfermedad grave, donde el tiempo y la disponibilidad de equipamiento pueden ser determinantes.
No será una clínica veterinaria abierta a cualquier paciente
Uno de los aspectos importantes del proyecto es su modelo de funcionamiento.
El hospital no está pensado como una clínica veterinaria de atención abierta, donde cualquier persona pueda llegar directamente con su mascota.
El sistema contempla que el animal sea evaluado inicialmente en un servicio de atención veterinaria municipal. Cuando el equipo profesional determine que requiere una prestación de mayor complejidad, podrá ser derivado al nuevo hospital regional. ([Gobierno Santiago][2])
Este modelo permitiría crear una especie de red de atención veterinaria pública, en la cual los municipios asumirían principalmente el nivel primario y el hospital regional recibiría los casos que necesiten procedimientos especializados.
¿Quiénes podrán acceder?
El proyecto establece una focalización especial hacia las familias con mayores niveles de vulnerabilidad socioeconómica.
La atención estará dirigida prioritariamente a hogares que se encuentren dentro del 40% más vulnerable del Registro Social de Hogares (RSH). Para este grupo, el Gobierno de Santiago ha señalado que las atenciones serán gratuitas.
Este punto es especialmente relevante porque uno de los principales problemas que enfrenta la tenencia responsable es que una familia puede estar perfectamente comprometida con el cuidado de su animal, pero no disponer de los recursos necesarios cuando aparece una enfermedad grave o un accidente.
La existencia de una alternativa pública puede contribuir, por tanto, a evitar que una emergencia veterinaria termine en abandono, tratamientos interrumpidos o decisiones tomadas exclusivamente por razones económicas.
Más de 27 mil atenciones al año
De acuerdo con los antecedentes difundidos sobre el proyecto, el hospital tendría una capacidad proyectada de más de 27 mil atenciones veterinarias anuales.
Se trata de una cifra considerable y que permite dimensionar el alcance regional que se pretende dar a la iniciativa.
Sin embargo, la capacidad efectiva dependerá finalmente de aspectos como la organización de la red de derivaciones, disponibilidad de profesionales especializados, horarios de funcionamiento, equipamiento y recursos destinados a la operación permanente del establecimiento.
La construcción no es el único costo
Un aspecto que merece especial atención es que los $5.449 millones aprobados corresponden a la construcción, habilitación y equipamiento del hospital.
El Gobierno de Santiago también informó que se encuentra en formulación un Programa Regional de Atención Veterinaria Especializada, que contempla una inversión estimada adicional de $5.761 millones destinada a financiar prestaciones clínicas, profesionales especializados, insumos médicos y la continuidad de la atención.
Esta distinción es fundamental.
Construir un hospital es solamente una parte del desafío. Para que pueda funcionar de manera permanente será necesario asegurar recursos para médicos veterinarios, técnicos, personal administrativo, medicamentos, insumos quirúrgicos, mantenimiento de equipos, laboratorio, hospitalización y todos los demás elementos necesarios para mantener una institución de estas características operativa.
¿Cuándo comenzaría a funcionar?
Los antecedentes disponibles señalan que las obras están proyectadas para comenzar durante 2027, mientras que la puesta en funcionamiento del establecimiento está prevista para 2028, siempre sujeta al desarrollo de las etapas administrativas, licitaciones y ejecución del proyecto.
Por lo tanto, todavía no se trata de un hospital que esté atendiendo pacientes, sino de una iniciativa que ha superado una etapa importante de aprobación y que ahora debe avanzar hacia su construcción y posterior puesta en funcionamiento.
Una iniciativa que podría cambiar el concepto de atención veterinaria pública
La importancia del proyecto va más allá de la construcción de un edificio.
Hasta ahora, gran parte de la atención veterinaria municipal se ha concentrado en prestaciones de carácter primario, como controles, vacunaciones, identificación, esterilizaciones y otras acciones relacionadas con la salud y tenencia responsable.
El nuevo hospital introduce otro nivel: la atención veterinaria pública especializada.
Si el modelo consigue articular adecuadamente a los municipios con el hospital regional, Santiago podría contar con una red en la que un animal sea evaluado inicialmente en su comuna y, cuando sea necesario, pueda continuar su tratamiento en un establecimiento especializado sin que el costo de una cirugía o una hospitalización sea necesariamente una barrera insuperable para su familia.
También plantea nuevos desafíos
La iniciativa abre una oportunidad importante, pero también plantea preguntas que deberán resolverse durante su implementación.
Entre ellas están:
¿Cómo funcionará exactamente el sistema de derivación?
Será necesario establecer criterios claros para determinar qué pacientes deben continuar su tratamiento en el nivel municipal y cuáles requieren atención hospitalaria.
¿Qué ocurrirá con las familias que superen el 40% de vulnerabilidad del RSH?
El proyecto prioriza al 40% más vulnerable, pero será importante conocer cómo funcionará el acceso para otros hogares y cuáles serán los eventuales costos.
¿Cómo se financiará la operación permanente?
La continuidad del hospital requerirá recursos públicos sostenidos, especialmente considerando la complejidad de una UCI veterinaria, pabellones quirúrgicos, laboratorio e imagenología.
¿Cómo se coordinará con las municipalidades?
La eficiencia del sistema dependerá en buena medida de que exista una adecuada comunicación entre los servicios veterinarios municipales y el hospital regional.
Estas cuestiones no disminuyen la importancia del proyecto; por el contrario, serán fundamentales para determinar cómo funcionará en la práctica.
Un avance para la protección animal en Chile
El proyecto del Hospital Clínico Público Veterinario Regional de San Joaquín representa una evolución en la manera en que las instituciones públicas pueden abordar la salud y el bienestar de los animales de compañía.
El Gobierno de Santiago señala que durante el período ha destinado o proyectado más de $18 mil millones en iniciativas relacionadas con bienestar animal, incluyendo la entrega de clínicas veterinarias móviles a municipios.
El nuevo hospital representa un paso diferente: pasar desde una política centrada principalmente en prevención y atención primaria hacia una estructura capaz de abordar también enfermedades, accidentes y procedimientos de mayor complejidad.
Para muchas familias, esto puede significar algo muy concreto: que ante una enfermedad grave o un accidente de su perro o gato exista una alternativa pública capaz de ofrecer atención especializada.
Una oportunidad que habrá que seguir de cerca
El proyecto de San Joaquín todavía tiene por delante varias etapas antes de transformarse en un hospital funcionando y recibiendo pacientes.
La aprobación de los recursos y la firma del convenio constituyen avances importantes, pero el verdadero desafío comenzará con la construcción, la adquisición e instalación del equipamiento, la contratación de profesionales, la definición de los protocolos de derivación y, finalmente, la puesta en marcha del servicio.
Si estos pasos se concretan según lo proyectado, durante 2028 la Región Metropolitana podría contar con su primer Hospital Clínico Público Veterinario Regional.
Más que una nueva infraestructura, la iniciativa representa la posibilidad de avanzar hacia un principio cada vez más presente en nuestra sociedad: la tenencia responsable no depende solamente del compromiso y cariño de una familia, sino también de que existan mecanismos que permitan acceder a atención veterinaria cuando las circunstancias económicas hacen difícil obtenerla.
Fuentes
- Consejo Regional Metropolitano de Santiago — aprobación del proyecto y financiamiento.
https://coresantiago.cl/con-una-inversion-de-5-449-millones-core-aprueba-construccion-del-primer-hospital-clinico-veterinario-de-la-rm/ - Gobierno de Santiago — antecedentes oficiales del Hospital Clínico Público Veterinario Regional.
https://www.gobiernosantiago.cl/2026/09/27/gobierno-de-santiago-invertira-mas-de-5-400-millones-en-el-primer-hospital-clinico-publico-veterinario-regional/
