¿Es divertido para los perros vivir en la calle?

¿Es divertido para los perros vivir en la calle?
Los perros que viven en la calle no la pasan bien, aunque parezca lo contrario.
Ellos no gozan de la libertad que muchos creen. Por el contrario.
La vida en la calle no les provee de alimento o agua como a los perros que tienen hogar. Estos últimos, cuando tienen hambre o sed, solo van a sus platos a buscar el agua o la comida y saben que siempre estará ahí para ellos y si no la encuentran, se las arreglan para pedírselas a sus amos.
El perro de la calle no tiene plato de comida ni agua segura para beber.
Debe buscarla día a día sorteando un sinfín de problemas: otros perros más grandes y dominantes que no les permiten alimentarse o reciben de vez en cuando algunas migajas de cualquier cosa que le quieran dar y no siempre en buen estado. Muchas veces pasan días sin alimentarse pues hurgan entre las basuras buscando algo para comer.
Y el alimento es solo uno de varios problemas.
Tienen que procurarse un lugar cómodo donde dormir, evitar las peleas de territorio con otros perros, los abusos, golpes y maltratos de los "humanos", el atropello que muchas veces los mata y otras los deja heridos de muerte o con daño de por vida, las enfermedades propias de la especie y otras que le son traspasadas por nosotros (piojos, liendres, pulgas, sarna, etc), intentar sobrevivir a varias enfermedades letales en sus distintas etapas de vida, como el distémper, el parvovirus, el TVT y varias enfermedades hemorrágicas que los afectan especialmente cuando son cachorros.
Y si están enfermos o con sarna son golpeados y perseguidos por los niños y por adultos por temor a que los vayan a contagiar.
Lo más triste es que una buena parte de esos perros que viven en la calle han sido abandonados por sus propios amos porque crecieron mucho, ladraban mucho, eran hembras, o muy inquietos o muy celosos de su entorno, etc.
Veo muchas personas que creen que los perros cachorros vienen con manual o nacen con adiestramiento y no les cabe en la cabeza que tienen que dedicarles algunos minutos diariamente para enseñarles todas aquellas conductas que no quieren que repitan.
Y ahí viene la solución a la chilena! Botar al perro en la calle o abrirle la puerta para que salga a pasear y ojalá no regrese.
Con esa cultura, ¿vale la pena intentar educar a la población que hay que ser responsable con nuestros animales?
Claro, como las excepciones confirman las reglas, gracias a Dios, existen aún personas que se preocupan y cuidan y recogen y alimentan y sanan y buscan hogar a cuanto animalito llega a sus manos. Son aquellos que se comprometen de verdad, no son los que les pasan el problema a la persona de al lado con el repetido argumento de que "yo no puedo" esperando que el otro sí pueda. Pero son muy pocos. O eso parece.
Por eso es que me preocupo que mi hija y los niños en general tengan conciencia del problema para que lo vivan y lo transmitan a sus hijos para que algún día en este país nunca más veamos perros abandonados en la calle.

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